Protocolo de Fluidoterapia en Reptiles Deshidratados: Guía Clínica de Cálculos y Vías de Acceso
- IVIS Latinoamérica

- 20 may 2021
- 5 min de lectura
Actualizado: 17 jun
El abordaje del paciente reptil deshidratado en la clínica diaria representa un reto fisiológico debido a su metabolismo ectotérmico, su baja tasa de filtración glomerular en comparación con los mamíferos y su capacidad para tolerar desequilibrios osmóticos severos antes de mostrar signos críticos.
Para el médico veterinario de fauna silvestre y animales exóticos, restablecer la volemia y la hidratación no es solo cuestión de administrar líquidos, sino de comprender la cinética hídrica y las vías anatómicas óptimas para cada taxón (saurios, quelonios y ofidios).
1. Evaluación del Grado de Deshidratación en Reptiles
Para un médico veterinario, evaluar la deshidratación de forma integral en un reptil significa no depender de una sola prueba clínica. Debido a su evolución, anatomía y metabolismo ectotérmico, estos animales ocultan los signos clínicos de una forma magistral hasta que están al borde del colapso.
Una evaluación integral en la práctica clínica se compone de tres pilares fundamentales: Anamnesis ambiental, Examen físico multi-signo y Pruebas de laboratorio básicas.
1.1Anamnesis Ambiental (El historial es clave)
Antes de tocar al paciente, el diagnóstico empieza preguntándole al tutor sobre el microclima del animal. Los reptiles se deshidratan más por errores de manejo que por patologías infecciosas:
La Temperatura (POTZ): Si el terrario está más caliente de lo debido, el animal pierde agua por evaporación respiratoria acelerada. Si está muy frío, el reptil entra en letargo, deja de beber y se deshidrata de forma crónica.
Humedad ambiental: Es crucial conocer el porcentaje de humedad del terrario. Un reptil de clima tropical (como una iguana) en un ambiente seco se deshidratará de forma subclínica en pocos días.
Frecuencia de mudas (Ecdisis): Una muda retenida (disecdisis), especialmente en dedos, cola o el anteojo ocular en serpientes, es un indicador indirecto y tardío de deshidratación crónica.
1.2 Examen Físico Multi-Signo (Más allá de la piel)
Como la piel con escamas o el caparazón de una tortuga no permiten hacer la típica prueba del "pliegue cutáneo" de los mamíferos, el veterinario debe evaluar un conjunto de sutiles cambios anatómicos:
Elasticidad en zonas blandas: En lagartos, el pliegue se busca exclusivamente en la piel del cuello (saco gular) o en los costados laterales del abdomen. En serpientes, se observa si al curvarse el cuerpo, las escamas de los costados se quedan arrugadas en lugar de volver a su posición lisa inmediatamente.
Evaluación Ocular (Enoftalmia): Es uno de los signos más fiables. El espacio periocular se deprime y el ojo se hunde. En casos severos, el párpado o la membrana nictitante se tornan opacos.
Inspección de la Cavidad Oral: La saliva normal de un reptil es líquida y escasa. Un paciente deshidratado presentará una saliva extremadamente mucosa, espesa, que forma "hilos" o filamentos al abrir el pico, y las membranas de la boca se verán pálidas y con aspecto seco.
1.3 Pruebas de Laboratorio Básicas (La confirmación matemática)
Cuando el examen físico deja dudas, el laboratorio aporta los datos reales para el cálculo de fluidos. En reptiles, dos pruebas simples de sangre nos dan el mapa completo:
Hematocrito (Ht): Un valor elevado (por encima de los rangos de referencia de la especie, que suelen rondar el 20% - 35%) sugiere hemoconcentración debido a la pérdida de volumen plasmático.
Proteínas Totales (PT): Al igual que el hematocrito, las proteínas plasmáticas elevadas indican que la sangre está "espesa" por falta de agua.
Densidad Urinaria / Calidad de los Uratos: Los reptiles no concentran la orina de la misma forma que los mamíferos porque carecen de asa de Henle. Sin embargo, evaluar la porción semisólida de sus excreciones (los uratos) es vital. Si los uratos son de color amarillento, duros o como tiza, el paciente está críticamente deshidratado. Los uratos sanos deben ser blancos y de consistencia pastosa o semisólida.
Porcentaje de Deshidratación | Signos Clínicos Observables |
< 5% (Leve) | Clínicamente indetectable. Historia de anorexia o privación de agua. |
5% - 8% (Moderada) | Mucosas pálidas y ligeramente secas; ojos sutilmente hundidos (enoftalmia); saliva filante y espesa. |
> 10% (Severa) | Enoftalmia severa; piel arrugada o pliegues que no retornan a su posición; letargia extrema; debilidad muscular generalizada; shock hipovolémico. |
2. Guía de Cálculos: Determinación del Volumen de Fluidos
El plan de fluidoterapia se divide en tres componentes esenciales: Déficit de deshidratación, Mantenimiento y Pérdidas contemporáneas.
Fórmulas Clínicas
Cálculo del Déficit de Deshidratación (VD):
VD= PESO CORPORAL EN GRAMOS X % DE DESHIDRATACIÓN.
Ejemplo: Una iguana de 1000 g con un 8% de deshidratación requiere: $1000 \times 0.08 = 80 mL para corregir el déficit.
Volumen de Mantenimiento (VM):
La tasa de mantenimiento general aceptada para reptiles oscila entre 10 a 30 mL/kg/24 horas (dependiendo de la especie y la Temperatura Corporal Selectiva Preferida - POTZ).
Plan de Reducción:
El déficit acumulado (VD) jamás debe corregirse en las primeras 24 horas para evitar edema reaccional o sobrecarga cardiovascular. El protocolo estándar dicta:
Día 1: Enviar el 50% del déficit calculado + el mantenimiento diario.
Día 2: Enviar el 25% del déficit + el mantenimiento diario.
Día 3: Enviar el 25% restante del déficit + el mantenimiento diario.
3. Selección del Tipo de Fluido
Los reptiles tienen una osmolaridad plasmática ligeramente inferior a la de los mamíferos (aproximadamente 270-300 mOsm/L). El uso de fluidos puros de medicina humana puede resultar hipertónico a largo plazo.
Solución Salina Normal (0.9%) o Lactato de Ringer: Ideales para la rehidratación inicial y expansión del volumen extracelular. Se recomienda diluirlos en una proporción 2:1 o 1:1 con agua estéril para inyección o dextrosa al 5% para aproximarse a la osmolaridad del reptil (creando una solución hipotónica al 0.45% o 0.6%).
Dextrosa al 5%: Solo se utiliza diluida en presencia de hipoglucemia severa; su uso puro causa diuresis osmótica y empeora la deshidratación intracelular.
Regla de Oro de la Temperatura: Los fluidos deben administrarse siempre precalentados a la temperatura óptima de la especie (POTZ, usualmente entre 26°C y 32°C). Administrar fluidos fríos induce shock térmico e interrumpe los procesos metabólicos enzimáticos del ectotermo.
4. Vías de Acceso: Ventajas y Limitaciones Anatómicas
A. Vía Intracelómica (IC)
Es la vía más utilizada en la práctica clínica ambulatoria debido a su facilidad y capacidad de albergar volúmenes moderados.
Técnica en Quelonios (Tortugas): Inserción en la fosa prefemoral (craneal a la extremidad posterior), dirigiendo la aguja paralelamente al plastrón de forma caudocraneal.
Técnica en Ofidios (Serpientes): Inserción en el último tercio del cuerpo, en el espacio pleuroperitoneal, introduciendo la aguja entre las escamas laterales en un ángulo de 30°.
Limitación: Contraindicado en pacientes con distocia (retención de huevos), compromiso respiratorio severo (compresión de sacos aéreos) o celomitis.
B. Vía Intraósea (IO)
Proporciona un acceso vascular indirecto excelente; los fluidos entran al plexo venoso sinusoidal de la médula ósea, absorbiéndose a la misma velocidad que la vía IV.
Técnica en Saurios (Lagartos): Colocación de un catéter o aguja espinal en la corteza de la tibia (fosa tibial) o en el fémur distal a través de la fosa trocantérica.
Técnica en Quelonios: Colocación en el puente óseo que une el carapacho con el plastrón.
Ventaja: Permite mantener el acceso por varios días y administrar fluidos continuos mediante bomba de infusión.
C. Vía Intravenosa (IV)
Reservada para emergencias críticas y estados de shock profundo. Requiere sedación o inmovilización química en muchos casos.
Sitios de Canulación:
Saurios: Vena cefálica o vena yugular derecha (requiere venosección quirúrgica de la piel).
Ofidios: Vena coccígea ventral o abordaje directo intracardíaco (solo bajo monitorización estricta).
Quelonios: Vena yugular derecha o el seno venoso subcarapacial (este último con riesgo de dilución por linfa).
La fluidoterapia exitosa se evidencia mediante el retorno de la elasticidad de las mucosas, el aumento de la producción de orina (o uratos menos pastosos), el incremento del peso corporal y la restauración de la actividad conductual. Monitorear el peso diariamente en la misma balanza digital es la herramienta más económica y precisa para evaluar la ganancia hídrica.
Referencias Bibliográficas Recomendadas para Consulta:
Divers, S. J., & Stahl, S. J. (Eds.). (2018). Mader's Reptile and Amphibian Medicine and Surgery (3rd ed.). Elsevier.
Association of Reptilian and Amphibian Veterinarians (ARAV) - Clinical Guidelines & Protocols.
Girling, S. J., & Raiti, P. (Eds.). (2019). BSAVA Manual of Reptiles (3rd ed.). British Small Animal Veterinary Association.



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